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jueves, 30 de mayo de 2013

Sustancias tóxicas y lactancia



La lactancia natural es sin duda la mejor opción para alimentar a los bebés lactantes, pero en ocasiones presenta algunos inconvenientes, sobretodo si la madre consume ciertas sustancias.

La mujer que amamanta debe guiarse en todo momento con el sentido común. Es indiscutible que el consumo de tabaco, de drogas, de bebidas alcohólicas y de cafeína no beneficia para nada el crecimiento y el desarrollo del lactante. Estas sustancias pasan directamente al bebé a través de la leche y pueden causar un efecto tóxico.

En los casos más graves se pueden observar claros efectos secundarios como la agitación, la taquicardia, la somnolencia y la intolerancia a la leche, acompañada de diarreas y de vómitos.

En cuanto a la cafeína, la madre debe evitar abusar de la presente en el café, en el té, en los refrescos con cola y en las bebidas energéticas. Para hidratarse sin perjudicar al niño es preferible tomar infusiones como la manzanilla, el anís verde, la menta, el hinojo, el poleo, la menta, el comino, el tomillo, el eucalipto, la hierbaluisa, la tila, la valeriana, la pasiflora, la salvia, el eucalipto, etc. En cuanto a los refrescos son mejores los descafeinados, al igual que los zumos y los batidos naturales.

A continuación aparece el contenido de cafeína en diferentes bebidas:

Una lata (33 cl) de refresco de cola contiene alrededor de 36 miligramos de cafeína.

Una taza (15 cl) de café contiene una media de 65 a 155 miligramos de cafeína.

Una taza (15 cl) de té contiene aproximadamente 60 miligramos de cafeína.


Por otro lado, la calidad de la leche materna se puede ver afectada. El alcohol, por ejemplo, pasa en pequeñas cantidades a la leche, cambiando su sabor y su color, bloqueando la liberación de oxitocina y dificultando la salida de leche. Es aconsejable que la madre no lo consuma al menos tres horas antes de la toma.

La nicotina cambia el sabor y el color de la leche e interfiere en el reflejo de eyección. Los expertos recomiendan que la madre no fume ni un solo cigarrillo dos horas y media antes de la toma para que no pase a través de la leche.

El consumo de drogas y de algunos fármacos también es nocivo para la salud del pequeño. Por ejemplo, algunos antibióticos como las tetraciclinas pueden provocar daños en las encías de los lactantes, algunos psicofármacos como la reserpina pueden afectar al sistema nervioso del pequeño, los anticoagulantes como los dicumarólicos pueden provocar hemorragias y algunas hormonas como los estrógenos el aumento de mamas (hipertrofia mamaria).




Consejos a la hora de dar el pecho



Apoyar bien el cuerpo

La madre debe escoger una silla o sillón cómodo que tenga brazos firmes.

Se debe conseguir que la madre acerque el bebé al pecho y no al contrario. Para ello se recomienda el uso de almohadas para apoyar bien la espalda y los brazos.

Para evitar tener que inclinarse hacia el bebé, la madre puede poner algunas almohadas bajo los pies, un taburete, una mesita pequeña o una pila de libros.

También se puede colocar una almohada o una manta plegada sobre su regazo para no tener que doblarse hacia adelante.

Dar un buen soporte al bebé

El niño debe sentirse cómodo en todo momento y seguro para que pueda mamar de forma eficaz. Utilizar almohadas, además del brazo y la mano, para apoyar recta la cabeza, el cuello, la espalda y las caderas del pequeño.

Dar un buen soporte a los pechos

Durante la gestación y la lactancia los senos crecen y cogen peso. Es necesario utilizar un sujetador que no apriete, pero tampoco que sea demasiado grande. Utilizar sujetadores especiales para la lactancia.

Es imprescindible estar relajada para una buena lactancia

En caso de que la madre esté nerviosa por cualquier motivo, antes de dar el pecho debe relajarse. Puede respirar hondo unas cuantas veces, cerrar sus ojos y pensar en cosas que sean agradables, y olvidar los problemas.

Tener a mano un buen vaso de agua fresca, leche o jugo

Beber líquidos mientras se da el pecho favorece la hidratación y ayuda a producir leche.

  • Es aconsejable ir cambiando de pecho

  • El objetivo es vaciarlos y estimularlos al máximo.

  • No conviene mantener los horarios con demasiada rigidez

  • Un margen de más o menos media hora es válido.

  • No es recomendable dar el pecho al bebé cuando está llorando

  • Hay que acunarlo un poco antes, y amamantarlo cuando se ha logrado calmar.



La composición de la leche materna



Si la Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia natural al menos hasta los seis meses de vida del pequeño es porque la leche materna humana es imposible de imitar.

Al comparar la leche de la mujer con la de vaca podemos observar claras diferencias entre ambas, tanto desde el punto de vista físico-químico como nutricional. De momento, al día de hoy, es imposible reproducir exactamente la composición de la leche materna partiendo de la leche de vaca modificada, aunque lo cierto es que existen en el mercado varias leches artificiales de muy buena calidad que se aproximan bastante.


Algunas diferencias en su composición nutricional son las siguientes:

El contenido en proteínas de la leche materna humana es cuatro veces menor que la leche de vaca. Al contener menor cantidad de caseína, se forman coágulos en el estómago y la digestión resulta más sencilla. Además, el estómago se vacía más rápido durante la digestión.

La leche materna se caracteriza por su contenido en proteínas solubles como la alfa-lactoalbúmina (interviene en la digestión de la lactosa), la lactoferrina (interviene en la asimilación del hierro y ejerce acción anti-infecciosa), las inmunoglobulinas y la lisozima (intervienen en la defensa de nuestro organismo) y aminoácidos como la taurina y péptidos que estimulan las defensas inmunitarias. Además, contiene enzimas digestivas, factores de crecimiento que actúan sobre la secreción de hormonas, nucleótidos y prostaglandinas.

La lactosa que contiene la leche materna humana se tolera mejor que la de vaca por el pequeño, por lo que el riesgo de los dolores de los cólicos abdominales disminuyen.

La leche materna humana, a comparación de la de vaca, contiene sustancias de importante acción contra los organismos intestinales como por ejemplo la lisozima, la lactoferrina y los anticuerpos Ig A.

La leche materna humana contiene una menor proporción de ácidos grasos saturados y una mayor proporción de ácidos grasos poliinsaturados (contiene cuatro veces más que la leche de vaca), de importante papel en la prevención de la arteriosclerosis.

La leche materna humana contiene menor cantidad de sales minerales, perfectamente adaptadas a las necesidades del bebé, por lo que no sobrecarga tanto el riñón como la de vaca.

La leche materna contiene las vitaminas que necesita el pequeño en las cantidades suficientes para satisfacer sus necesidades nutricionales. En cuanto a la vitamina D, hay que tener en cuenta que su proporción no es muy grande y en ocasiones puede haber carencias para el bebé si no se toma la madre los suplementos oportunos (esto ocurre cuando el clima o el modo de vida no permiten el contacto de la luz en la piel del pequeño).


Escrito por: Red Mujer
Redmujer.com

martes, 16 de abril de 2013

Cantar nanas al bebé ayuda a su desarrollo



Cantar una nana al bebé va más allá del simple hecho de distraerle, ayudarle a conciliar el sueño y demostrarle nuestro amor, las nanas son una tradición en todas las culturas desde siempre, y hoy se sabe que tienen una gran influencia en el ánimo del bebé y que ayudan a su desarrollo.

Pero el bebé es pequeño y poco o nada se entera de qué va ese sonido que le arrulla, pero le resulta si lo haces un hábito, familiar y lo disfruta o lo identifica si le cantas para dormirle que ha llegado la hora de conciliar el sueño.

Las nanas son variadas y algunas resultan demasiado complejas, son para determinadas edades, para los bebés hay que elegir las más sencillas, y claro está que se debe tener en cuenta algunos aspectos para que puedan resultarle gratas y beneficiosas. No le cantes al bebé si estás malhumorada o preocupada porque tus emociones le son reconocibles.

Cuando cantas a un pequeño bebé de menos de seis meses, debes cantarle suavemente y mantener un ritmo de voz bajo y constante para no provocarle sobresaltos, cuando el bebé ha sobrepasado los seis meses, es cuando ya se da cuenta de más sonidos y cuando empiece a hablar deberás asumir nanas que permitan palabras que le sean fáciles de imitar.

Los bebés que han sido arrullados con nanas se muestran, según han observado los médicos, más receptivos a los sonidos y a mantener durante más tiempo su atención en algo, porque las nanas han sido una forma temprana de concentrarse en seguir un sonido que les ha despertado interés.

Contra la costumbre de pensar que hay que cantarle hasta que se quede dormido, los médicos recomiendan dejar de cantar cuando lo vemos soñoliento ya, pero no dormido todavía, porque cantarle hasta que se duerme del todo tiene el nocivo efecto de que asociará la nana al sueño y cuando no puedas cantarle no podrá dormir.

Cuando cantes una nana al bebé, sobretodo cuando ha llegado la edad en que él ya se fija en las cosas, no debes dejar de aprovechar para entonar y hacer los tonos de voz que requiere el relato de la nana que después de todo es una pequeña historia, porque eso la hace divertida para él y todos por eso mismo, recordamos de adultos, nuestras nanas…regala a tu hijo ese gesto de amor maternal.




La sonrisa social del bebé



Es en el segundo trimestre de vida en el que la sonrisa de tu bebé comienza a tener un valor social. René Spitz, investigador del desarrollo infantil, da cuenta de la misma como un indicador de maduración emocional y cognitiva del pequeño, entendiendo que para su adquisición el niño debe poder reconocer el rostro humano y registrar en él algo familiar, para luego recién dar lugar a su sonrisa. La sonrisa social se define entonces, como una respuesta voluntaria al reconocimiento del rostro humano.

A partir del sexto mes aproximadamente, se incluye la discriminación; es decir logra esta respuesta…”sonríe”…a algunas personas de su entorno afectivo, comenzará a diferenciar las personas conocidas, familiares, de las que no lo son. Es por ello que ya se notarán algunas preferencias a la hora de elegir a quién sonreír, en qué brazos permanecerá…seguramente los de su mamá serán sus preferidos, aunque ésto se extiende a su padre y otras personas cercanas.
El mundo social ya ha comenzado, por ello disfruta de observar a otros pequeños y de incluirse en eventos sociales.

Es importante en este período permitirle interactuar con otros, disfrutar de su presencia, compartir actividades. De esta manera estaremos favoreciendo su seguridad personal, su confianza y el sentido de familia.

¿Cómo favorecer que ría ?

Tu hijo se sentirá seguro y con ganas de seguir explorando si recibe de parte de los adultos que lo acompañan en su desarrollo, respeto por su singularidad y ánimo a la hora sortear algún obstáculo.

Este vínculo con el aprendizaje será la base para sus ganas de aprender en la vida.
Por eso:

* Estimula sus sentidos mirándolo, hablándole, acariciándolo

* Canta canciones infantiles y balancealo, mientras lo mirás y le sonríes

* Coloca un móvil sobre su cuna

* Incluye dentro de sus juguetes algún espejo de uso infantil
* Juega a las “palmas” o “tortitas”

* Juega al escondite detrás de una mantita, festejando el re encuentro con una sonrisa amplia

* Jugá a hacerle cosquillas y a reír juntos




Bañera anticólicos para bebés

Los cólicos son muy comunes durante los primeros meses de vida del bebé y están íntimamente relacionados con la maduración del aparato digestivo. Algunos recién nacidos sufren fuertes cólicos las primeras semanas de vida e incluso en ciertos casos se postergan hasta los tres meses o más.



Para evitar la aparición de cólicos nacen estas bañeras especiales que gracias a su formato permite que el agua tape casi por completo al bebé.

Las bañeras anticólicos Shantala tienen una forma especial que permite que el bebé adopte la posición que tenía antes de nacer en el vientre materno durante el baño diario. De esta forma, su cuerpo permanece cómodo y seguro pero cubierto por el agua al mismo tiempo para así evitar la aparición de los cólicos.

Además de estos beneficios, es una bañera muy cómoda para pisos pequeños pues ocupa muy poco lugar y puede ser almacenada en cualquier rincón cuando no está en uso. Además, consigue un importante ahorro de agua.

Las bañeras Shantala cuestan 20 euros y vienen en varios colores.



Fuente crecebebe.com

sábado, 28 de abril de 2012

La Vitamina K para el bebé

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Cuando un bebé nace son varias las cosas que se hacen por protocolo para prevenir posibles problemas como poner pomadita en los ojos para prevenir conjuntivitis por el paso de bacterias de la madre en el canal del parto (hablaremos de ello en unos días) y administrarle vitamina K mediante una inyección intramuscular.
Si has tenido un hijo seguro que viste como la enfermera le pinchaba en una piernecita mientras te explicaba que era para que no sufriera una hemorragia. Pues bien, lo que le pincharon a tu bebé fue la vitamina K y, ciertamente, se administra para evitar el síndrome de hemorragia por déficit de vitamina K. En esta entrada vamos a explicar por qué se administra y si tiene sentido hacerlo o si podemos ahorrarle al bebé el pinchazo.
Qué es el síndrome de hemorragia por déficit de vitamina K
Se trata de un síndrome raro, que se da en muy pocos casos, pero que puede ser muy grave o peor (que el niño se muera), en el que el bebé sufre una hemorragia moderada o severa por falta de vitamina K. Se trata de un síndrome que puede presentarse de tres formas distintas:
Comienzo temprano durante las primeras 24 horas desde el nacimiento.
Comienzo durante la primera semana tras el nacimiento, presentándose normalmente con sangrado oral, umbilical o rectal.
Comienzo tardío, tras la primera semana y casi exclusivamente en bebés alimentados con lactancia materna y bebés con enfermedad hepática o malabsorción. En más del 50% de estos niños se produce hemorragia intracraneal.
¿Tiene sentido administrar la vitamina K a los bebés?
La vitamina K puede darse a los bebés de manera oral, aunque hace falta repetir la administración varias veces, mientras que si se hace mediante inyección intramuscular es suficiente con una sola dosis. Hay personas que se preguntan hasta qué punto es necesario hacer daño al niño si la enfermedad se da solo en contadas ocasiones y, aunque en parte tiene cierta lógica, no debemos olvidar que la hemorragia por déficit de vitamina K puede ser muy peligrosa para un recién nacido.
La duda sobre la administración de la misma aumentó cuando entre los años 1990 y 1992 aparecieron dos estudios (aunque ambos fueron dirigidos por la misma persona) en los que se sugirió que la vitamina K administrada de manera intramuscular podría estar asociada a un mayor riesgo de desarrollo de cáncer infantil (pero no si se administraba vía oral).
Tres estudios posteriores realizados por diferentes investigadores entre 1998 y el 2003, en cambio, concluyeron que no se apreciaba relación entre la administración de la vitamina y la frecuencia de cáncer por lo que, a falta de más estudios que hablen sobre ello, no existe relación directa entre el cáncer infantil y la vitamina K intramuscular.
Evidencia científica acerca de la vitamina K
Una revisión sistemática de estudios sobre la vitamina K y el síndrome de hemorragia por déficit de vitamina K (recordemos que las revisiones son muy fiables, porque sólo utilizan estudios serios y bien realizados) concluyó que cuando los niños recibían vitamina K intramuscular el riesgo de hemorragia era significativamente menor.
A la luz de los datos y tras haberse descartado el cáncer infantil por administrar la vitamina K IM lo lógico, y lo que sugiere el Ministerio de Sanidad y Política Social en su Guía de Práctica Clínica sobre la Atención al Parto Normal es lo siguiente:
La profilaxis con vitamina K de los recién nacidos debería ser ofrecida para prevenir el raro, aunque grave y a veces fatal síndrome de hemorragia por déficit de vitamina K.
Según esto los profesionales deberían ofrecerla y, hoy por hoy, creo que no se suele preguntar a los padres, sino que se administra directamente. Personalmente, en algo así, no me molesta que no pregunten, aunque como siempre lo ideal es que se explique qué se le administra al bebé y por qué.
¿Es mejor intramuscular o puede dársele al bebé vía oral?
En una próxima entrada hablaré de cuál es la vía de administración más recomendable, respondiendo a una pregunta que nos hicimos Miriam y yo antes de tener a Guim, pues dudábamos entre dejar que le pincharan una sola dosis intramuscular o darle nosotros la vitamina K por vía oral y evitarle el pinchazo.

No transmitir las caries al bebé

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El problema de las caries no depende exclusivamente de una buena higiene bucodental, o al menos no solo de la higiene de bebés y niños. Las caries pueden contagiarse, y por ello los mayores hemos de llevar cuidado en no transmitir las caries al bebé o a los niños.
Por ello es muy importante prevenir las caries, no solo a partir del momento en que salgan los primeros dientes, sino incluso mucho antes: la prevención de la caries empieza cuando la mujer embarazada y su pareja cuidan su dentadura, tratan sus caries, siguen una dieta sana y tienen una higiene dental correcta.
La caries es una enfermedad infecciosa de los dientes que se puede transmitir. En la boca se puede producir, por falta de higiene y exceso de azúcares en la dieta, una proliferación de las bacterias que producen la caries, y si estas bacterias se transmiten al recién nacido, ya están ·colonizando la boca” y se le pueden producir caries, incluso en los primeros dientes.
Por ello la Asociación española de Pediatría recomienda a padres y cuidadores estas medidas de higiene básicas con el fin de evitar trasmitir las bacterias productoras de caries a los bebés:
- Tener una buena higiene dental.
- No compartir utensilios con el niño como vasos, cucharas o cepillos de dientes.
- No limpiar el chupete en la propia boca para pasárselo al niño.
- Usar chicles de xilitol que disminuyen el número de bacterias en la boca de los adultos.
Además, para disminuir los azúcares en contacto con los dientes es recomendable no dejar nunca dormir al niño con un biberón de leche o de cualquier otro líquido azucarado para evitar la caries del biberón, y mejor darle la comida en brazos. Por supuesto, tampoco mojar nunca el chupete en azúcar, miel, líquidos dulces…
Como vemos, los consejos para el cuidado de los dientes de leche empiezan antes de que haya salido ese primer diente y dependen de la higiene y los hábitos de los padres. De este modo no transmitir las caries al bebé es mas sencillo, y potenciamos los buenos hábitos de higiene bucal que en el futuro ellos aprenderán de nosotros.

Mitos sobre el recién nacido

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La cultura popular transmite ciertos mitos, que de ciertos no tienen nada precisamente. Se trata de creencias sin asidero que llegan a oídos de la mamá primeriza de boca de su madre, de abuelas, tías, amigas y otras mujeres de la comunidad.
Por eso, vamos a desentrañar esos mitos y supuestos, para que al llegar el recién nacido, sea la verdad la que te guíe.
No es importante esterilizar el chupete cada vez que se cae, los bebés tienen un sistema inmune más frágil, pero capaz de combatir algunas bacterias que ingresan al organismo. Y de todas formas, es en las manos donde más bacterias tienen, las cuales no esterilizamos nunca. Sólo en prematuros hay que tomar medidas extremas de higiene.
Es cierto que después de comer, los bebés necesitan eructar para expulsar el aire que tragaron al alimentarse, especialmente si toman biberón. Pero no hace falta pasarse una hora dando golpecitos. Con colocarlo en forma vertical y frotar su espalda por dos minutos es suficiente. Si no eructa, es porque no lo necesita.
Es cierto que la rutina de sueño ayuda al bebé, pero no tiene que ser un horario estricto el de cumplimiento de esa rutina. No todos los bebés duermen lo mismo, de la misma manera y a la misma hora.
Si el niño come bien, coge peso, duerme bien y no le ocurre nada, no es necesario llevarlo al pediatra. No obstante, cada Comunidad Autónoma tiene su plan de vacunación y las primeras visitas de control se realizan coincidiendo con las vacunas, más seguidas en los primeros dos meses y luego más espaciadas.
Por último, circula el mito de que la fiebre es signo de que el niño está creciendo. No es verdad: la alta temperatura significa infección, así que presta atención y consulta al médico si la fiebre no cesa. No es algo para pasar por alto.

¿Viene un bebé en camino? Prepare a su mascota

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Los padres tienen meses para prepararse para la llegada de un bebé. Expertos dicen que en el conteo regresivo también debería incluirse la preparación de las mascotas.
Un bebé cambia todo para una mascota, desde como luce, huele y suena su casa, hasta cuáles son las reglas.
Los perros de energía baja, amigables y sociales son las mascotas más adaptables, mientras que los perros independientes, excitables, curiosos, que exigen mucha atención, son los menos adaptables, dijo Sophia Yin, veterinaria de San Francisco y experta en comportamiento animal.
"Los perros pequeños pueden ser más celosos y más bruscos", señaló Lynn Sullivan, administrador de programa de salud comunitaria de The BirthPlace (El Lugar de Nacimiento) en el Centro Médico y Hospital Ortopédico Santa Mónica-UCLA.
Cuando Saya Barrett se enteró que ella y su esposo Jack iban a tener un bebé, a ella le preocupó que su perro caniche, Latte, de cinco años y 6,80 kilogramos (15 libras), se pusiera celoso.
En lugar de ello, comentó Barrett, Latte "fue curioso. El podía escuchar los pequeños ruidos de la recién nacida acostada en su cuna, pero no sabía de qué eran o de dónde venían; aunque pronto se dio cuenta. Hizo lo que cualquier otro perro confundido hubiera hecho: miró a su alrededor, olfateó y pronto la encontró en su cuna".
Casi inmediatamente, dijo Barrett, ellos supieron que "Latte sería un buen hermano mayor" para Aila, ahora de cuatro meses. "Latte es muy bueno con ella. Le lame las manos y pies si estamos sentados junto en el sofá".
Aunque Latte se adaptó fácilmente, Yin dijo que realizar algunos cambios antes de la llegada del bebé puede ayudar a una mascota y disminuir las ansiedades de los nuevos padres.
Quizás su perro necesite aprender algunas órdenes básicas como siéntate, abajo o quédate ahí, indicó. Si su perro está acostumbrado a saltar en su regazo o sobre un mueble, se deben establecer límites nuevos antes de que llegue el bebé a la casa. Quizá usted tenga que mover la caja de arena sanitaria de su gato para hacer espacio para una cuna.
Si el perro no se siente cómodo alrededor de visitantes, agregue algunas actividades sociales como visitas al parque para perros.
Usted puede adquirir discos compactos o grabaciones por internet de sonidos de bebés, incluidos ruidos de sonajas y llanto, apuntó Yin. Relacionar los ruidos con premios hará que sea más fácil aceptar al recién llegado.
Utilice talco, champú y loción para bebé antes de que éste nazca. Mientras esté el bebé aún en el hospital, tome una camisa o cobija que haya utilizado el bebé y haga que su mascota se familiarice con el olor, dijo Sullivan.
Una visita al veterinario asegurará que las mascotas no tengan pulgas, parásitos u otros problemas, pero las propietarias de gatos que estén embarazadas deben protegerse además contra la toxoplasmosis, señaló Sullivan. El parásito que la causa se encuentra más frecuentemente en las heces fecales del gato, así que hay que utilizar guantes o que alguien más cambia la arena de la caja sanitaria.
Los gatos pueden ser una mascota ideal para los nuevos padres ya que frecuentemente no prestan atención al bebé, pero también son curiosos y pueden saltar y arrastrarse, dijo Sullivan, recordando un incidente de cuando su hijo, ahora adulto, era un infante y su gata no se mantenía fuera de la cuna. "Cuando arañó al bebé, ahí se acabó el asunto". Ella encontró inmediatamente una nueva casa para la gata.
"Los bebés están indefensos", dijo Sullivan. "No importa que tan bonachona sea, nunca deje a ninguna mascota con un bebé", agregó.
Yin dijo que cuando habla sobre gatos y bebés, siempre surge la misma pregunta: ¿puede un gato succionar la vida a un bebé al tratar de lamer leche de la cara del infante? No es verdad, dice la especialista: "los gatos no succiona el aire de un recién nacido, pero les gusta arrimarse a un cuerpo cálido buscando abrigo".
A los gatos no les gusta las superficies pegajosas, así que mantenga alejados a los gatos de una cuna, cubra el exterior con papel adhesivo o cinta de doble cara.
Cuando los bebés comienzan a moverse y a gatear, eso representa nuevos retos para los animales, especialmente para perros temerosos.
"Su primera respuesta es huir", dijo Yin. "Siempre y cuando puedan hacer eso, está bien. Pero cuando el objeto sigue yendo hacia ellos y los acorrala, podrían volverse a la defensiva", indicó.
Aunque la mayoría de los perros aceptarán sus nuevos papeles de camarada y protector, dijo Yin, podría haber razones por las cuales no puedan, o no quieran.
Quizá tenga usted un perro viejo con artritis. Que un niño pequeño se le abalance podría ser doloroso para el perro. Los perros también podrían increparse en respuesta a comportamiento tosco e incluso mezquino de los niños, como escupirlos o luchar con ellos. Si un perro desea algo con ansia sin razón evidente o no se inclina para que el niño lo abrace, eso podría ser una señal que el perro se siente estresado por la presencia del pequeño, dijo Yin.
"Algunos niños son muy agresivos con animales y necesitan aprender temprano cómo tratarlos", señaló.
Las madres primerizas podrían además considerar contratar alguien para que pasee al perro o incluso una guardería para perros para que todos tengan un respiro, indicó Yin.
Finalmente, no tenga un bebé y un cachorro al mismo tiempo . "Eso", agregó Yin, "sería como tener gemelos".

martes, 15 de noviembre de 2011

¿Cómo se le cortan las uñas del recién nacido?

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A muchos padres les da pánico cortarles las uñas a un bebé tan chiquito, por miedo a hacerle daño, lo que es comprensible, pues son la imagen de la fragilidad. Y cuando crecen la cuestión se complica más, porque esa “operación” es algo que a los niños nos les gusta y normalmente no se quedan quietos, aumentando la posibilidad de generar accidentes. Sin embargo, no hay motivo para asustarse, puesto que si se los sujeta bien, no existe ningún riesgo, eso sí, hay que ser firmes y no dudar.

Algunos padres esperan que el niño esté dormido, para cortárselas, pero en realidad no hace falta. Lo importante es utilizar siempre unas tijeras sin punta. Las de los pies se cortan rectas para que no se encarnen. A las de las manos se les puede dar una forma redondeada y rematarlas con la lima para que no queden puntas peligrosas.

Después del baño resulta más sencillo hacerles la manicura, porque los bebés están más calmados y sus uñitas más blanditas. Si bien depende de cada niño, lo ideal es repetir esta tarea cada 10 ó 15 días.

 

Ejercidos para corregir la rotación del pie del bebé

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Cuando los bebés nacen con el pie torcido, las madres pueden ayudar a enderezarlos. Para eso, basta con hacer algunos ejercicios para que el pie se mantenga flexible y con tendencia a corregirse.

Después del baño o en el momento en que haya que cambiarle los pañales (no todas las veces, basta con dos o tres al día), se pueden hace masajes en los pies y en los tobillos llevando suavemente el pie hacia la línea media. También se los puede estimular pasándoles un cepillo de dientes por la parte externa del pie hacia el tobillo; el pie responde a la cosquilla con un reflejo que lo lleva hacia afuera.

De todos modos, cuando el pediatra lo crea necesario, consultará con el traumatólogo, el que, según nos cuentas en tu carta, si no encuentra nada raro propondrá esperar hasta después de un año desde que se inicia la marcha sin sostén, para valorar si hay o no algún vicio de posición que deba corregirse.

Rotación de un pie del bebé

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Es frecuente que los niños presenten desde el nacimiento rotación de uno o de ambos pies hacia adentro o hacia afuera. Esto se debe a que, mientras el bebé crece dentro del útero materno, tiene sus piernas flexionadas y, a consecuencia de esto, uno o ambos pies pueden adoptar posiciones viciosas.

Para verificarlo, en los primeros meses de vida se puede reproducir la forma en la que el bebé descansaba en el vientre materno. Para esto, sólo hace falta flexionar suavemente sus piernas sobre el abdomen y se observará cómo los pies encuentran rápidamente su lugar gracias a la rotación que siguen. Los bebés que crecen mucho en el vientre materno son, por lo general, más propensos a esto, ya que mantienen durante más tiempo esa posición, sobre todo porque no tienen mucho espacio para cambiarla.

Cuando esta es la causa, la rotación se hace más llamativa y tarda más en corregirse. El cuadro es más complejo cuando la porción que está rotada hacia adentro es el metatarso (la mitad del pie hacia los dedos); en este caso, se trata de un “metatarso aducto” y requiere una rápida consulta con el pediatra y, por supuesto, con el traumatólogo.

Vómitos del lactante

Vómitos-del-lactante

Cuando un niño vomita a menudo, hay que descubrir cuál es la causa. Puede tratarse, por ejemplo, de una intolerancia a algún alimento, de reflujo gastroesofágico o de una infección de garganta, oídos u orina.

Si un niño devuelve los alimentos, significa que hace mal las digestiones y que la comida lleva muchas horas en su estómago. Podríamos pensar que el niño tiene intolerancia a algún alimento, que padece reflujo gastroesofágico o una infección en la garganta, oído u orina, entre las posibilidades más frecuentes. Para descartar cualquiera de estos trastornos, hay que hacer análisis de sangre, orina y radiografías. Así se sabrá si los vómitos le están produciendo anemia.

El reflujo gastroesofágico es muy frecuente en los lactantes y se produce porque la comida que se encuentra en el estómago regresa al esófago por falta de continencia del esfínter esófagogástrico. Para saber si éste es el problema, hay que hacer unas radiografías de esófago y estómago. En estos casos de reflujo, los niños mejoran mucho acostándolos con el tronco ligeramente elevado, no moviéndolos y espesándoles la comida.

Se recomienda consultar al pediatra para que haga el diagnóstico preciso, no darle al pequeño alimentos ácidos (en especial, jugo de naranja) ni forzarlo a comer.

Pasos decisivos del bebé

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A los siete u ocho meses, es frecuente ver  a los bebés girar sobre su propio eje hacia un lado o hacia otro. Es un ejercicio que les enseña a desplazar su peso hacia los costados. Una vez que saben hacerlo, intentan moverse hacia adelante utilizando las cuatro extremidades.

Finalmente, estando acostados de lado, los bebés aprenden a cargar el peso del cuerpo alternativamente sobre un costado o sobre el otro y a mantener el equilibrio. Cuando se dan vuelta, entrenan también los pies y las piernas, y parece que hacen ademán de dar verdaderos pasos en el aire.

Los padres, ansiosos ya por verlos dar los primeros pasos, no deben olvidar que, hasta que los pequeños no se sientan lo suficientemente preparados para hacerlo, no los darán. Deberá transcurrir el tiempo que ellos estimen oportuno. A los nueve meses, mas o menos, la musculatura suele estar a punto para empezar con los primeros intentos serios de incorporarse y de mantenerse en pie.

El tacto del recién nacido

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Al igual que el olfato y el gusto, también existe el tacto, seguramente, ya en el momento de nacer. Pero tampoco sobre este sentido podemos aventurarnos a afirmar nada con toda seguridad. Por ejemplo: ¿siente dolor el recién nacido? Sí, lo siente, pero no podemos valorar su nivel de sensibilidad ante estímulos que para nosotros son muy dolorosos. Veamos el caso de una inyección intramuscular: normalmente, y si la pone una persona experta, el niño ni siquiera se dará cuenta del momento en que penetra la aguja, mientras que será muy difícil que un adulto no advierta este pequeño traumatismo.

Pero es necesario tener presente que el adulto, o incluso el niño algo mayor, sabe por experiencia que en aquel momento un instrumento metálico, aunque sea muy delgado, se le va a “clavar” en la nalga; y, en cambio, el recién nacido no lo sabe.

Surge entonces la pregunta: ¿si alguien nos pusiese una inyección sin que supiésemos lo que ello significa, sentiríamos el mismo dolor? ¿O bien acaso una parte de nuestra sensibilidad proviene de la conciencia de lo que nos está sucediendo? Eso querría decir que, si ignorásemos lo que es una inyección, quizá seríamos menos sensibles a ella… como parece ocurrir en el recién nacido.

En otras palabras, puede suceder que el recién nacido tenga una sensibilidad similar a la nuestra, pero que la falta de experiencia le hace más indiferente, menos tenso y temeroso. Es probable, de todos modos, que el recién nacido tenga un sentido del tacto menos sutil y refinado que el del niño mayorcito y el del adulto. Pero no sabemos en qué grado.

Durante el primer año de vida, parece cierto que el sentido del tacto va especializándose a medida que el niño puede tocar y manipular diversos objetos con características diferentes. Pero, una vez más. es muy difícil valorar con precisión los progresos que en este campo se realizan.

 

El gusto en el recién nacido

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En lo referente a la sensibilidad del recién nacido a los diversos sabores sabemos mucho más que en cuanto a su sensibilidad a los olores, aislados del gusto. Basta con observar las reacciones de un niño de pocos días o de pocas semanas al mostrarle los primeros alimentos diferentes de la leche: supongamos, por ejemplo, que se le dan algunas gotas de limón a un lactante que hasta entonces haya tomado única y exclusivamente leche materna.

La mayoría de las veces, el niño hará muchas muecas y escupirá con enfado y disgusto aquella cosa acida, tan distinta de la otra (dulce y suave) a la que está habituado. Pero eso no ha de suceder siempre así: a algunos niños les agrada desde el principio el nuevo sabor, y otros lo aceptan con resignación, aunque no con demasiado entusiasmo.

Lo mismo puede ocurrir con las primeras papillas que tengan algo de sal, con el caldo de verduras, con la carne, el queso, los huevos, la fruta, etc. A ciertos niños parecen gustarles todas las comidas, casi sin distinción, mientras que otros son más selectivos; otros exigen exclusivamente un determinado tipo de alimento, en general la leche, y, en caso de no satisfacerles los otros, los vomitan. Pero las posibilidades son casi infinitas: hay niños que prefieren el zumo de tomate al zumo de naranja, el pescado hervido en vez de la carne de ternera, las zanahorias a las patatas y a las espinacas, el hígado hervido a la pechuga de pollo a la plancha, etc.

A menudo sucede, incluso en niños muy pequeños, que las preferencias alimentarias cambian brusca e imprevistamente, a veces de un día para otro.

En resumen, en el niño existe el sentido del gusto desde el nacimiento; esto está demostrado. Lo que nos resulta más difícil saber es cómo se desarrolla, y además si verdaderamente existe una evolución “natural”, o si esta evolución se debe a las costumbres familiares o sociales. De todos modos, es muy importante tener en cuenta el hecho de que este sentido funciona ya, aunque no está completamente desarrollado, incluso en los niños muy pequeños.

El uso del chupete

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¿Es recomendable el uso del chupete? Al analizar este tema seguramente encontraremos opiniones diversas sobre la conveniencia de su utilización, si es aconsejable, si no lo es, si trae alguna consecuencia para la salud del niño, sobre todo en relación a deformaciones a nivel bucal.

Ahora bien, cuando nos detenemos a observar a un bebé recién nacido, vemos que la mayoría del tiempo duerme y cuando se le presenta alguna necesidad se hace oír mediante su llanto.

Estas necesidades   pueden ser estímulos tanto internos como externos que le generan una tensión que lo desborda, por lo que buscará librarse de ese sentimiento para lograr recuperar su bienestar.

La mamá, con su actitud protectora y sostenedora, será quien ayude al niño a tolerar estas tensiones en este proceso de maduración paulatina y gradual a nivel psico-físico y social. Será la encargada de proveerle el pecho en momentos de hambre, de cambiarlo, bañarlo, en fin, de ocuparse de él en forma integral.

A esta primera etapa del desarrollo psicosexual, por la cual transita el bebé desde que nace hasta aproximadamente los 18 meses de vida, la llamaremos, en alusión al psicoanálisis, “etapa oral”. En ella, el órgano privilegiado es la boca, y el placer es obtenido por el niño por ese medio. La succión le dará satisfacción, la practica para alimentarse pero también por el solo hecho del goce que le produce. Esto lo corroboramos cuando el bebé deja de mamar y continúa con el pezón de su mamá en la boca.

Fuente crecebebe.com

jueves, 3 de noviembre de 2011

Recién nacido - como siente el nacimiento

 

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Cómo vive y siente el niño su nacimiento
Dice Marilyn Ferguson: «Los descubrimientos de los investigadores del cerebro y los de las disciplinas anexas están produciendo profundos cambios en las teorías científicas y en la sociedad. Ello produce reacciones en cadena en medicina, psiquiatría y pedagogía.
Las teorías sobre la naturaleza de la inteligencia están desquiciadas. Un maremoto arrastra a los científicos a experiencias que, hace apenas diez años, pasaban por maniobras de charlatanes: estados alterados de la conciencia, curaciones no ortodoxas, parapsicología...
»Cuando se hallan reunidos los descubrimientos de las diversas disciplinas, surge una imagen de las posibilidades y complejidades humanas que difiere de la idea que se suele tener del hombre, al igual que el sol es distinto de una bombilla eléc-(rica...
»A medida que se amplía el campo de la investigación, el número de fenómenos aumenta en progresión geométrica, obligando a revisiones continuas de las teorías existentes...»
Dado que los primeros meses de la vida dejan huellas indelebles en la personalidad del niño, algunos pensaron que el nacimiento podía marcar al inconsciente.
Esta idea no es nueva; la expuso por primera vez el psiquiatra vienes Otto Rank, en 1927, en su libro El trauma del nacimiento.
Desde hace unos veinte años, numerosos teóricos del campo de la psicología han atraído de nuevo la atención sobre la prueba, psicológica y físicamente terrible, que supone el nacimiento. Pero sólo podían enunciarse hipótesis con respecto al modo en que un recién nacido vivía y sufría la prueba del nacimiento.
De nuevo la psicoterapia y las investigaciones psíquicas modernas proporcionan la respuesta. Varios métodos psicoterapéu-ticos han permitido a sujetos experimentales —médicos, psicólogos, estudiantes o enfermos— remontarse en los recuerdos grabados en su inconsciente mucho más lejos de lo que habían permitido hasta ahora los métodos del psicoanálisis clásico. Esos sujetos han podido así realizar una experiencia prodigiosa: revivir su nacimiento..
Puede parecer increíble, pero la experiencia ha sido vivida y confirmada por millares de sujetos experimentales de distinta cultura, educación y formación, en fechas y lugares diferentes y con distintos métodos de psicoterapia.
Esta experiencia se describe en el libro de Leboyer citado: «... Puede parecer increíble. Y sin embargo es así. Aquellos que han revivido su nacimiento pueden dar testimonio de ello». Pienso que esta noción de un testimonio vivido arroja una nueva luz sobre las ideas de Leboyer.
La posibilidad de revivir escenas antiguas o muy antiguas supone que esas escenas están real y definitivamente grabadas en el cerebro. Hoy, esa realidad ha sido probada a nivel experimental y anatómico. En efecto, Marilyn Ferguson, en su obra La revolución del cerebro, dice: «...
La estimulación del lóbulo temporal del cerebro, directamente adyacente al rinencéfalo, produce un efecto típico de los ASC [altered state of consciousness, estados alterados de la conciencia]: incidentes del pasado [...] son revividos, casi como si pasara una banda magnética de video. W. Penfield, célebre neurocirujano, descubrió el fenómeno explorando ei cerebro de epilépticos, a fin de localizar con precisión la zona que provocaba la crisis. Pudo constatar que la exploración por medio de sonda electrónica de determinados puntos del lóbulo temporal desencadenaba una «segunda proyección» de acontecimientos pasados».

El Nacimiento - posibles traumas

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El niño puede sentir de modo dramático el trauma del nacimiento
A lo largo de estas páginas he tratado de hacerte comprender dos realidades fundamentales:
— el feto al final del embarazo —al igual que el recién nacido— es sin duda un ser humano, capaz de realizar una actividad psíquica, motora y sensorial extremadamente intensa, de la que apenas se empiezan a sospechar la importancia y las posibilidades;
— el nacimiento no supone pues el comienzo de la vida, sino tan sólo un paso brutal de un mundo conocido, mullido y protector a otro desconocido, hostil y agresivo;
— este paso brutal puede ser vivido de un modo dramático por el niño, mereciendo entonces el calificativo de trauma del nacimiento. En nuestros días, el carácter psicológicamente traumático de ciertos nacimientos ha sido atestiguado de modo definitivo por pruebas científicas objetivas (las posibilidades que tiene el niño de ser afectado) y por testimonios subjetivos, que veremos más adelante.
Aun en el caso de que el parto en sí no sea forzosamente sentido por el niño como algo traumático (muchos niños parecen dormir cuando sacan la cabeza de la vagina materna), parece que el primer contacto con el mundo exterior (inhalación de aire, manipulaciones del médico) es siempre percibido de modo desagradable; el hecho es que todos los niños gritan desde que salen, y parece ya insostenible la teoría de que se trata de gritos de alegría.
Todas estas nociones que, en el curso de los últimos años, han cambiado de arriba abajo las ideas preconcebidas —o, más exactamente, la falta total de ideas— de la ciencia oficial, desembocan de modo ineludible en un imperativo evidente: es preciso dulcificar las condiciones del nacimiento, es preciso humanizar el nacimiento.

Recién Nacido - sus reflejos

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Los reflejos arcaicos del recién nacido
En número de cuatro, provienen del tiempo en que los homínidos, los primeros homo erectus, no eran todavía más que una especie de grandes monos que intentaban mantenerse sobre sus patas traseras.
Los tres primeros reflejos son reflejos de supervivencia, y sin duda han desempeñado un importante papel en la capacidad de la especie humana para superar los peligros que la acechaban por todas partes en el alba de la humanidad. Son los siguientes:
— el reflejo de succión. Saber mamar desde el momento de nacer constituye para un mamífero una condición imperativa de supervivencia;
— el reflejo de agarrarse, que encontramos todavía claramente en los monos superiores. Cualquier excitación de la palma de las manos o de la planta de los pies desencadena un intento de «asirse» con los pies o con las manos. Ese reflejo permitía a la cría del hombre sujetarse sólidamente a los cabellos o la piel de la madre —quizás a los pelos que la cubrían— en caso de peligro.
Basta con observar en el zoológico cómo los pequeños monos se enganchan a su madre cuando ésta se desplaza en su jaula para comprender a qué corresponde el reflejo de asirse;
— el reflejo de Moro consiste en separar automática y vivamente los brazos cuando el bebé siente la impresión de caer hacia atrás. Se trata de un reflejo orientado a atenuar el efecto de la caída. Es ese movimiento el que está en la base de la amortiguación de la caída en el judo y en la mayor parte de las artes marciales orientales;
— en cuanto al cuarto reflejo arcaico, se trata de la marcha automática; el bebé sostenido por las axilas en posición vertical se pone a «andar» cuando sus pies tocan un plano horizontal. El significado ancestral de este reflejo es menos claro. Es evidente que indica con claridad que la cría del hombre era capaz de caminar en posición vertical, pero resulta difícil imaginar cuál era el valor, la importancia y la utilidad de ese reflejo hace un millón de años. Es interesante saber que un equipo de investigadores de Boston se ha interesado particularmente en ese reflejo de marcha.
Han demostrado que si dicho reflejo era apoyado por medio de ejercicios cotidianos, en varias semanas se convertía en una actividad aprendida, y permitía a esos niños andar mucho antes que un grupo de control. La naturaleza parece pues haber puesto a disposición del bebé una facultad que no es explotada por ignorancia.
Sea como fuere, los reflejos observados hoy en todos los recién nacidos son los lejanos vestigios llegados a nosotros —si bien muy atenuados—, reflejos vitales que han permitido a los bebés humanos sobrevivir en un medio hostil.
No siendo al parecer de ninguna utilidad para el bebé del siglo XX, dichos reflejos desaparecen espontáneamente en los meses que siguen al nacimiento. Pero hay mucho que reflexionar sobre ello, y las investigaciones del equipo de Boston nos muestran quizá que nos hemos apresurado a pronunciar la sentencia «carente de interés»... No resulta imposible imaginar que, en cinco, diez o veinte años, surgirá una interpretación más ceñida a la verdad, la cual permitirá una utilización de esos reflejos más próxima a su verdadera significación.

Corte de cordón umbilical

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Lo primero que se hace es cortar el cordón umbilical. Mientras la ayudante mantiene al niño cabeza abajo, el partero coloca dos pinzas sobre el cordón y lo secciona por el espacio que media entre ambas. El objeto de las pinzas es impedir que se derrame sangre, ya que el cordón es recorrido por los vasos umbilicales: dos arterias y una gruesa vena.
Una vez seccionado el cordón, una parte queda unida al ombligo del niño y la otra a la placenta, que sigue todavía en el interior del útero.
A continuación, el niño es conducido de inmediato a la mesa de reanimación. Dicha mesa debe contar necesariamente con:
— un equipo de oxigenación apropiado para el recién nacido;
— un equipo de aspiración, a fin de poder aspirar el líquido y las mucosidades que pueda haber en su garganta y en la parte posterior de la misma;
— un equipo completo de reanimación neonatal.
A veces, todos estos equipos se agrupan en una única mesa de reanimación, la cual es utilizada de modo sistemático para el cuidado de todos los recién nacidos.
En otros casos, se encuentran una junto a otra la mesa de puericultura normal para los cuidados habituales que se efectúan a todos los bebés y una mesa especial de reanimación utilizada tan sólo en los casos en que se necesite una verdadera reanimación.

Mesa de reanimación - cosas que no pueden faltar

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En cualquier caso, la mesa de reanimación debe comprender obligatoriamente:
— un sistema de calefacción, a fin de mantener al niño a una temperatura constante y apropiada;
— un sistema de iluminación que permita al personal médico trabajar en buenas condiciones;
— el material necesario para una intubación traqueal y un cateterismo umbilical (hablaremos de estas nociones más adelante);
— un equipo completo de oxigenación con balón, máscara y manómetro (para verificar la presión del oxígeno insuflado);
— un equipo completo de aspiración.
En las clínicas modernas, se suelen utilizar mesas de reanimación especialmente fabricadas para este fin por laboratorios médicos; mesas que son, de hecho, verdaderos pequeños centros de reanimación portátiles, en los que todo está calculado para un uso óptimo, todo está al alcance de la mano y todo está concebido para asegurar el máximo de seguridad para el niño.

Fuente embarazoen.blogspot.com

miércoles, 19 de octubre de 2011

El olfato del recién nacido

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No sabemos hasta qué nivel el recién nacido siente los olores, ni con qué intensidad, ni cuáles advierte más y cuáles menos, y ni siquiera cuáles le gustan y cuáles no. Puede considerarse, de todos modos, que el niño pequeño posee una sensibilidad olfativa muy inferior a la del adulto, tanto cuantitativa como cualitativamente.

Sin embargo, es necesario tener en cuenta el hecho de que el adulto ha sido fuertemente condicionado por el ambiente en que vive. En otras palabras, un adulto juzga un olor como “bueno” o “malo” basándose en ciertas costumbres, en lo que se le ha enseñado, y no sólo por las peculiares características de ese olor.

El olor del éter, por ejemplo, hace que algunas personas se desvanezcan, mientras que otras permanecen totalmente indiferentes y otras lo consideran incluso muy agradable. Lo mismo puede decirse del olor de ajo, del de un campo abonado o del de la gasolina. El recién nacido, naturalmente, no está todavía influido por nada, y es lógico que permanezca, por lo tanto, indiferente a muchos olores que a nosotros nos parecen deleitosos o repugnantes. Esto no significa que no los perciba, sino simplemente que ellos no suscitan en él ninguna reacción particular.

 

El parto desde los ojos del bebé

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Apenas nace, al bebé le cortan el cordón umbilical, un error en poblaciones como la nuestra, ya que se pierde la transfusión placentaria que es tan importante en las poblaciones carenciadas porque puede corregir anemias futuras. Además, es bueno no obligarlo a respirar bruscamente durante los primeros minutos. En seguida, se lo llevan para revisarlo, alejándolo de su madre, le introducen cánulas, lo vacunan y le ponen gotas en los ojos, todo esto bajo la luz de lámparas que resultan muy fuertes para él.

Lo óptimo es que se lo deje sobre el cuerpo de la madre, para que pueda buscar el pezón y tomar la teta si lo desea, seguir en contacto con su calor y oyendo los latidos de su corazón, el sonido que mejor conoce. La conexión con la mirada de la madre es muy importante. Si el bebé está sano y bien, no necesita nada más que esto.

Después de un parto que impactó en forma gratificante a la mujer, los primeros días del puerperio, que son complicados en sí por todo el cambio que implican en la vida, se viven con mucha más naturalidad y relax. La tarea que viene después del parto es aprender a descifrar los códigos del bebé e incorporarlo a la pareja o a la familia.

Primeras semanas junto al bebé

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Planifique dedicar todo su tiempo inmediatamente después del nacimiento de su bebé. No sienta que debe retomar enseguida su vida normal. Si intenta hacerlo, se agotará y perderá la posibilidad de disfrutar de los primeros días de su nuevo bebé.

  • Provisiones: asegúrese de tener la alacena bien provista antes del parto y de tener todas las cosas que pueda necesitar: sus comidas nutritivas preferidas, bebidas (necesitará ingerir mucho líquido si da de mamar), ropa, almohadones, repasadores suaves y pañales.
  • Cuidarse: usted y su marido cuidarán del recién nacido y su marido la cuidará a usted ¡A no escatimar mimos!
  • Vincularse: dense el tiempo y el espacio para conocerse y relacionarse con el nuevo bebé.
  • Descansar: haga de su cama el centro de la casa: converse, diviértase, retoce y coma allí.
  • Visitas: restrinja los horarios de visita. No se sienta obligada a hacer de anfitriona y ponga en la puerta de entrada un letrero que diga que está descansando si siente que no desea ver a nadie en ese momento; siempre pueden volver en otra ocasión.
  • Llamadas: si tiene un contestador telefónico, puede cambiar el mensaje e incluir el anuncio del nacimiento de su bebé.

Quizás también pueda agregar que en ese momento está descansando, pero que estará encantada en conversar dentro de unos días.

Celos del padre

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Los bebés tienen mecanismos biológicos por los que llaman al cuidado, incluso la cría de los animales tiene esta capacidad de llamar la atención de los adultos de su especie para que los cuiden. Por eso, el hombre ante estos estímulos responde con atención.

La relación del hombre con sus hijos muchas veces se ve eclipsada por los celos. Desde el embarazo, el bebé se convierte en la prioridad de la mujer, ocupando mucho espacio en sus pensamientos. Además, sus tiempos están afectados porque el embarazo hace que esté más cansada y no tenga ganas de salir o de hacer algunas actividades.

Cuando nace el bebé, la atención de la mujer se concentra en él por instinto, y muchos hombres se sienten relegados en esa nueva familia que se acaba de formar. El nacimiento de un hijo es una experiencia tan intensa que incluso puede ser el detonante para que se desencadenen algunas enfermedades psiquiátricas. No obstante, la mayoría convive con la ambivalencia, que es la existencia de sentimientos opuestos: profundo amor por el hijo y momentos en los que desearía volver a estar solo en pareja. Pero esto se supera, el tiempo ayuda a incorporar al nene y a quererlo cada vez más.

Los padres y sus bebés

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Los descubrimientos de los grandes pediatras cambiaron en forma radical el concepto que se tenía sobre los bebés. Hace años se los fajaba, en parte como una forma de inmovilizarlos, y además se los mantenía en la oscuridad y en silencio mientras descansaban, porque se creía que todo estímulo los alteraba. El descubrimiento de que los bebés se conectan con el medio ambiente en forma rápida ayudó a que se los incluyera mucho más en la vida diaria de las familias y se apreciaran sus habilidades y capacidades. Este cambio se acompañó con la incorporación del varón a la crianza de los chicos de un modo más activo y práctico.

Mientras que antes se le pedía que saliera de la habitación cuando la mujer estaba por dar a luz, y ella quedaba junto con su madre, hoy en día se propone que participe de la experiencia del parto y se comprometa tanto como la mujer.

El padre tiene un definido rol psicológico en la crianza de los hijos: básicamente representa el puente hacia el mundo exterior, mientras la madre es el alimento y el mundo interior, el de las reglas de la casa. El tiene algunas funciones especiales como, por ejemplo, enseñarle a mantener el equilibrio emocional ante estímulos fuertes. Con los juegos más bruscos y el tono de voz más grave, los niños aprenden a convivir con la fuerza.

En principio se sobresaltan y se excitan, pero se dan cuenta de que esta actitud más enérgica termina bien. Ese grado de vigor, típico del padre, le sirve al niño para su desarrollo. No tiene que llegar a sobreexcitarlo ni, por supuesto, a lastimarlo, pero con el juego más dinámico le enseña a no asustarse ante cualquier estímulo fuerte.

 

Beneficios de la lactancia para el niño y su madre

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¿Por qué tanta insistencia en la lactancia materna? La respuesta es por sus beneficios tanto para la madre como para el niño:

Para la madre

-La lactancia materna iniciada de inmediato favorece la contractilidad uterina por la liberación de la hormona ocitocina reduciendo así cantidad de sangrado post parto.

-Si la madre en los primeros 6 meses da de mamar en forma sistemática, frecuente, reglada y exclusiva se inhibe la ovulación siendo un método anticonceptivo.

-La lactancia materna es una manera excelente de quemar calorías dado el alto gasto energético que insume. De esta forma ayuda a recupe la silueta.

-Estudios poblacionales han demostrado que la lactancia materna es un elemento protector para el desarrollo de cáncer de mama y cáncer de ovario.

Para el niño

Las tasas de mortalidad infantil son menores cuando se compara niños alimentados con pecho exclusivo con los demás.

El desarrollo  psico intelectual es más alto cuando se compara niños alimentados con lactancia materna exclusiva en relación a los demás.

Existen estudios observacionales que sugieren que los niños alimentados con pecho exclusivo tienden a tener en el desarrollo de su vida menor incidencia de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, etc.

El espacio destinado al niño

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¿Qué espacio y cuánta superficie se debe reservar a los hijos en la casa? ¿Cómo se puede organizar ese espacio adecuadamente? Son muchos y variados los aspectos que se deben tener en cuenta. Cada niño debería tener su espacio personal, en el cual se sienta protegido y donde pueda expresar su indispensable autonomía, en cada una de las etapas del desarrollo: para dormir, aislarse y desempeñar actividades autónomas.

Dicho espacio debe, a la vez, estar comunicado con los demás espacios de la casa, no sólo para que los padres puedan acudir cuando el recién nacido reclama su atención, sino sobre todo para que el niño se sienta en relación con “los demás” en todo momento, ya sea advirtiendo el espacio del alojamiento como una continuidad, o a través de las luces, los rumores y los sonidos procedentes de las demás zonas de la casa. Y luego, a medida que el niño crece, necesita sentir durante el transcurso de su educación que dispone de un espacio “suyo”, apto para relacionarse con los demás.

Si se tiene más de un hijo, se deberá prever un espacio más amplio: se pueden juntar dos pequeñas habitaciones individuales en una sola de mayor superficie tras tirar la pared que las separaba; no obstante, en caso de necesidad, esta habitación se podrá dividir en dos espacios reservados a las actividades individuales, por medio de mamparas móviles, que se apartarán con facilidad durante las horas de uso común de la estancia. Por supuesto, existe una multitud de buenas soluciones, adecuadas a las características del alojamiento y a las necesidades de cada familia, si bien la exigencia fundamental en todos los casos es que permita conciliar los momentos de aislamiento con los de vida en común y que comunique eficazmente entre sí las diferentes partes de que se compone el alojamiento.

 

Detección de problemas óseos en el recién nacido

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• La detección de una limitación en el movimiento de abducción (desplazamiento hacia el exterior) del muslo. Normalmente, esto se puede observar algún tiempo después del nacimiento; y esta alteración es debida al “acortamiento” de los músculos del muslo. Se tumba al niño sobre la espalda, se flexionan sus muslos sobre la pelvis y luego se hacen girar hacia afuera. En el caso de un niño normal, los muslos están en condiciones de realizar un arco de 90° en relación al plano sobre el que está tumbado. En caso contrario, se suele pensar en la existencia de una preluxación. Este examen debe repetirse en diversas ocasiones durante los meses posteriores al nacimiento. Tened presente que a veces esta prueba da un resultado positivo, debido a las modificaciones del tono muscular.

La simetría de los pliegues cutáneos. Esta prueba se realiza también durante las primeras semanas posteriores al nacimiento. Sobre el muslo de la pierna en la que aparece el defecto faltan (o están situados más arriba en relación con el muslo sano) los pliegues cutáneos. Sin embargo, este signo, al que antes se daba una gran importancia, está actualmente en entredicho, y muchos no lo aceptan como tal.

• Finalmente, el examen radiológico. Con mucha frecuencia, los resultados (diagnóstico) no son fiables debido a la osificación incompleta que presentan a esta edad las cabezas femorales.

Inmediatamente después del nacimiento, la maniobra de Ortolani puede ser el único modo de saber con seguridad si existe o no una preluxación de la cadera.  En cambio, otras malformaciones son mucho más evidentes. Así ocurre, por ejemplo, con:

• el pie deforme congénito. Se distingue entre una forma falsa y una verdadera. En el primer caso, la anómala posición de los pies se debe simplemente a una imperfección de las diversas estructuras músculo-tendinosas y puede ser corregida mediante simple fisioterapia. En cambio, el pie deforme congénito verdadero es más frecuentemente bilateral. En la mayoría de los casos, el pie está girado hacia adentro. Es menos habitual que esté desplazado hacia arriba o hacia afuera. En todos estos casos es necesario iniciar lo antes posible el tratamiento adecuado para la completa corrección del defecto.

Fuente crecebebe.com

domingo, 28 de agosto de 2011

Madres posesivas


La relación simbiótica que se establece entre una madre y su hijo puede llevarla a experimentar sentimientos de pertenencia muy fuertes. Dando vida a otro ser, ella siente como si se desdoblara. Pero ese desdoblamiento no existe más que en su fantasía, pues desde el mismo momento de la concepción, el ser que ella acogió en su vientre gozó de entidad propia. Un ser diferente tanto de su madre como de su padre, por mucho que se le parezca. El deseo inconsciente de muchas mujeres de dar a luz un bebé que les pertenezca en exclusiva es una realidad. Entender esta situación y aceptarla para mejor combatirla es de vital importancia.

Cuando nace, el bebé es capaz de reconocer a su madre por la voz y el olor. Con ella está mejor que con nadie: ella le da su leche, su calor, su afecto. Por su parte, al dar a luz, la madre se siente como vacía. Extenuada física y psíquicamente. Responder a las demandas del bebé le resulta trabajoso. Y más si es primeriza: está cansada, tensa, se siente inexperta y confusa respeto al trato con el recién nacido. “Las primeras semanas fueron tan difíciles para mí que empecé a dudar de mi capacidad para ser madre. En la calle, observaba a las mamas con sus bebés más mayores con envidia y admiración: ellas sí habían estado a la altura de las circunstancias…”, recuerda una mamá.

Pero pronto, la situación evoluciona. La madre empieza a entablar con su bebé una relación muy especial. Y en la mayoría de los casos, bastante exclusiva. El se ha convertido para ella en el centro del universo y el objeto de todos sus intereses o preocupaciones. “Más de una vez, me llegué a sentir incómodo con los amigos que venían a vernos. Mi mujer no era capaz de hablar de otra cosa que no fueran partos, bebés, biberones y pañales”, comenta un papá. El mundo se ha reducido de tal manera que convivir con ella resulta un tanto sofocante para quienes no tienen hijos. Y su total entrega al bebé puede convertirse en un motivo de celos para el joven padre que apenas reconoce a su compañera de antes.

La madre y el bebé viven un auténtico idilio. Delegar en el padre o en algún otro familiar las tareas de la crianza no suele ser de su agrado. Volver al trabajo puede que le cueste un gran esfuerzo. Su vida profesional ha pasado a un segundo plano en beneficio de la relación con su bebé. Lejos de él, está a disgusto. Se preocupa… ¿No le faltará de nada? ¿Estará tan bien atendido como con ella? “Mi madre me hizo notar que cuando llegaba a casa después del trabajo, lo primero que hacía era quitarle la chaqueta a mi hija diciendo que tenía mucho calor. En realidad, quien tenía calor era yo porque volvía en bicicleta”, cuenta Alejandra. Con esta inocente conducta, Alejandra expresaba sentimientos más profundos: su secreto convencimiento de que sólo ella era capaz de entender a su hija y de cuidarla.

¿Se deduce de esto que es una madre posesiva? De ninguna manera. Durante el primer año, el bebé necesita protección y muchos cuidados. La actitud de su madre es la adecuada. Pero esa actitud ha de evolucionar porque el bebé está “programado” por la naturaleza para convertirse en un ser sociable. Además, la finalidad de todo proceso educativo es enseñar a vivir con autonomía.


Primer semana después del parto


LA REGRESIÓN UTERINA
Durante el embarazo, el útero había alcanzado un volumen treinta o cuarenta veces superior al inicial. Al salir el feto y las membranas placentarias tiene el tamaño que tenía a los cuatro o cinco meses. Después empieza a reducirse gradualmente y este retorno a la normalidad va acompañado por pérdidas de sangre debidas a la vasta herida producida por la placenta, las cuales van reduciéndose a medida que la herida cicatriza.

LA SUBIDA DE LA LECHE

El primer líquido que se le ofrece al recién nacido no es leche, sino calostro, un líquido viscoso de color amarillento que contiene muchas sales y proteínas y pocos azúcares, con un elevado poder nutritivo y de acción laxante para el bebé. La verdadera función láctea se iniciará al tercer o cuarto día con la subida de la leche. Los senos se hinchan con una tensión inicialmente dolorosa, debida a la afluencia de sangre a las glándulas, que se disponen a iniciar su verdadero trabajo, y comienza entonces la lactancia.

La puérpera acercará el pequeño al pecho, a intervalos no inferiores a las cuatro horas, alimentándolo con ambos pechos, con una duración máxima de cinco minutos para cada pecho. De este modo, especialmente en la primípara, se evitará la maceración del pezón y la formación de grietas, como ocurriría si se utilizara un solo pecho.


Los mimos esperados por el bebé

Si usted recién tuvo un bebé y llega el momento de llevarlo a casa debe recordar que su chiquito dormirá casi todo el tiempo y que sólo se despertará para alimentarse. Pero también habrá tensiones y él responderá con el llanto, A no desesperar porque eso es normal.

Un bebé puede llorar entre dos y cuatro horas por día en diferentes momentos y tiene que ver con la necesidad de expresar un dolorcito, el hambre o la reacción ante algún ruido que lo molesta. En estos casos conviene que lo acompañe con calma. En el caso de que llore mucho conviene quitarle la ropita y colocarlo sobre la piel de su mamá abrazándolo mucho para darle la sensación de estar contenido en la panza de la mamá. No es imprescindible mecerlo mientras lo pasea ansiosamente por la habitación, sino por el contrario, arrullarlo suavemente y, a veces, simplemente quedarse sentada sosteniéndolo hasta que se le pase el llanto.

Todos esos mimos son imprescindibles para darle seguridad al recién nacido, son mitos esos que aseguran que si se los alza, si se los acaricia y se les demuestra el afecto de los pequeños gestos se vuelve caprichoso. Un bebé bien atendido será un niño seguro en el futuro y esto es lo que vale.


Cuando el bebé ha nacido

El nuevo integrante ha hecho su aparición estelar en el mundo: ahora habrá que amamantarlo, cuidarlo y ayudarlo a crecer sano. Y como en este tramo inicial los padres primerizos suelen tener algunas dudas, trataremos de darles la información necesaria para devolverles la tranquilidad.

Después del esfuerzo realizado durante el nacimiento, mamá y su bebé deben recuperarse junto con papá, quien también ha pasado por U é momentos de ansiedad y nervios. Mientras su hijo duerme, ella lo recorre con su mirada y recuerda cada una de las páginas vividas a lo largo de estos nueve meses. Muchas alegrías… algunas dudas… diferentes preguntas que se fueron respondiendo de a poco. Pero el bebé ya está acá.

El parto, que duró un instante, los coloca a los tres en la puerta de entrada de un nuevo capítulo de sus vidas en el que ese bebé rosado será el gran protagonista. Habrá que amamantarlo, cuidarlo, ayudarlo a crecer sano. Aparecerán entonces nuevos interrogantes y ciertas vacilaciones relacionados con la etapa que acaban de estrenar. Hoy estamos junto a ellos para tranquilizarlos y darles la seguridad que necesitan.

El primer reconocimiento de la salud y el bienestar del bebé se realizó en la sala de partos, pero a medida que transcurren las horas y los primeros días, todos los bebés presentan cambios. Estos se deben a la adaptación a su nuevo habitat y a la alimentación diferente que han empezado a recibir.


Fuente crecebebe.com

jueves, 8 de abril de 2010

Manual del recién nacido: resuelve todas tus dudas

Ya está en casa y, efectivamente, no tiene instrucciones. Para que superes sin sobresaltos esos primeros meses, aquí tienes esta guía. Todas las respuestas a todas tus preguntas: ¿Por qué llora? ¿Porqué no sabe dormir solo? ¿Por qué no come bien? ¿Lo puedo bañar? ¿Cómo debo cuidar su piel?...Te damos los mejores consejos para los cuidados de tu bebé. ¡No te quedes con dudas!

“¿Por qué llora si no le pasa nada?”

Es la pregunta más repetida durante los primeros días. La mayoría de las madres primerizas piensa que si tiene sus necesidades cubiertas, el recién nacido no tiene por qué llorar. ¡Nada más lejos de realidad! En ocasiones, lo hace estando limpio, recién comido y tras haber recibido grandes y saludables dosis de cariño. Entonces, ¿cuál es la razón? Según los expertos, aunque los bebés vienen al mundo acompañados de un sonoro llanto, la mayoría lo hacen más a partir del tercer día de vida, porque durante las primeras horas están más somnolientos y menos hambrientos. Además, no hay que pasar por alto que, durante nueve meses, estuvo en un ambiente privilegiado. Al salir al mundo exterior y dejar esa vida llena de comodidades, es comprensible que, por momentos, se sienta solo y desprotegido. Así que no te desanimes si tu pequeño no para de llorar, los comienzos son difíciles, pero poco a poco aprenderás a reconocer los tipos de llanto.

“Una horita más de sueño, por favor”

No sabe dormirse solo
El sueño es fundamental para el desarrollo del niño y los padres deben trabajar para que el bebé adquiera el hábito. Pero el patrón de sueño varía según la edad:
• El recién nacido suele dormir unas 16–20 horas diarias, en períodos de una a cuatro horas. Estas “tandas” se reparten por igual durante el día y, para tortura de los progenitores, la noche. Y será así hasta los tres meses.
• Esta vigilia intermitente se produce porque su sistema digestivo es tan pequeño que necesita alimentarse con más frecuencia que un adulto. Y por eso algunos pediatras recomiendan despertarlo cuando lleva más de cinco horas sin comer.
• A partir de los cuatro meses, dormirá unas 14 horas y, entre los 7 y los 12 meses, 11 horas concentradas por la noche.

Consejos
Aunque existen varias teorías sobre cuál es la mejor forma de crear una rutina de sueño, lo cierto es que lo más conveniente es aplicar a diario y con disciplina una serie de normas.
• Enseñarle la diferencia entre sueño y vigilia (que suele aparecer entre el mes y medio y los tres meses), dejando la casa a oscuras y silenciosa por las noches e iluminada y con ruido ambiente durante el día, incluso durante la siesta.
• Acostarlo siempre a la misma hora y tras realizar actividades que lo relajen, como el baño, un paseo, etc.
• Darle algo ligero que cenar antes de acostarlo.
• Dejar al niño un rato antes en la cuna para que aprenda a dormirse solo.

¿Cuándo dormirá toda la noche?
La mayoría de los bebés lo hacen a los tres meses. Pero si gana peso con normalidad y tiene buen aspecto, no hay porqué preocuparse. ¡Cada niño tiene su ritmo! La mejor postura para él es boca arriba y durante los primeros meses cambia la posición de su cabeza, alternando el lado derecho y el izquierdo en noches.

“¡Socorro! Este niño no come bien”

¿Leche artificial o materna?
Lo habrás escuchado miles de veces: lo mejor para el bebé es la leche materna y la Organización Mundial de la Salud (OMS) la recomienda durante los seis primeros meses de vida del niño, ya que sus ventajas respecto a la artificial son muchas e insustituibles. Pero cumplir esa recomendación es hoy por hoy muy difícil, teniendo en cuenta que la baja por maternidad dura sólo 16 semanas... ¡y que él come cada tres horas!
• La alimentación complementaria se debe iniciar a los cuatro o seis meses –todo depende de lo que recomiende el pediatra–. Los alimentos nuevos son los cereales sin gluten, frutas y verduras.
• En ningún caso se debe introducir el gluten en la dieta del bebé hasta transcurridos los seis meses. A partir de esa edad, además, se le puede dar un poco de carne: pollo y ternera. Para el pescado blanco le toca esperar hasta los 9–11 meses, y para cuando llegue el azul tu bebé tendrá 18.
• El huevo se administra por primera vez a los nueve meses como yema cocida y, si no se observa ninguna reacción alérgica, se probará con el huevo cocido entero cuando el pequeño cumpla un año.
• La leche de vaca entera y sus derivados se incorporan a partir de los 12 meses.
• Los alimentos empleados en la nutrición del lactante deben ser preferiblemente frescos, sin abusar de los “potitos” ni de la comida preparada. Pero no desesperes, porque los purés caseros que hagas para él se pueden congelar.

¿Engorda bien?
• Desde que nace hasta que cumple cuatro días, el recién nacido hace su propia dieta de adelgazamiento. Normalmente pierde un 10% del peso que tuvo al nacer porque durante esos primeros días de vida elimina un líquido llamado extavascular. Este fluido se encuentra en los tejidos del pequeño “encharcándolos” (de hecho, por eso los recién nacidos nacen tan hinchados) y se expulsa de forma natural. Pero esta “dieta de desintoxicación” acaba muy pronto y el peso perdido debe recuperarse a las dos semanas.
• A partir de entonces, lo normal es que el lactante engorde unos 30 g al día de peso, durante los tres primeros meses de vida. Esto supone un incremento total del peso, al finalizar cada mes, de unos 900 g.
• En cuanto a su longitud, generalmente los bebés crecen una media de 3,5 cm por mes. Para cuando cumpla su tercer mes, el pequeño medirá 10,5 cm más que al nacer.

Y faltan los gases...

• Para “sacar” los gases, basta con darle unas suaves palmaditas o un suave masaje en la espalda. Si no lo consigue, intenta acostarlo boca abajo unos minutos y volver a levantarlo.
• Al eructar el bebé libera el aire que haya tragado al llorar o comer. Pero en ocasiones, no necesita eructar (muchos lactantes que toman el pecho no tragan aire al comer). Así que no te preocupes si no lo consigue tras intentarlo durante varios minutos.
• Aunque, también se dan casos de algunos bebés que necesitan expulsar el aire antes de comer, especialmente si lloraron antes de su biberón.

“Al agua patos”

¿Lo puedo bañar?
Su primer baño debe darse al día siguiente de la caída del cordón umbilical, siempre con agua templada y con jabones para pieles sensibles.
• La mayoría de los pediatras aconseja un baño completo sólo tres o cuatro veces por semana.
• Antes de meter al niño a la bañera, debe estar todo preparado para no dejarlo ni un segundo solo.
• La temperatura del agua debe oscilar entre 30 y 32 grados.
• Lo mejor es bañarlo por la noche, antes del último biberón, porque así el niño se relaja muchísimo.
• Asegúrate de secar bien todos los pliegues de la piel, especialmente debajo del mentón, detrás de las orejas y el área del pañal.
• No te preocupes si durante los primeros baños, el bebé llora mucho. Con el tiempo se acostumbrará.

Y en cada cambio...
• Si en la primera revisión de tu hijo el pediatra te dice que tiene fi mosis, no te extrañes. La fi mosis es una estrechez de la piel que recubre el glande, lo que impide su retracción y la exposición total de la punta del pene debido a la presencia de adherencias. Por lo general, se resuelve de forma espontánea, a los dos o tres años, aproximadamente. Para solucionarlo, hay pediatras que aconsejan dar un masaje en el pene del niño, moviendo la piel; pero otros dicen que esta práctica puede ser peligrosa. Consulta a tu especialista.
• En las niñas, cuando les cambies el pañal, usa un tejido limpio y suave, agua tibia y jabón neutro, para remover cuidadosamente los restos de las deposiciones que pudieran quedar en la vulva. Limpia siempre de adelante hacia atrás y así evitarás que los gérmenes lleguen hasta la vagina.

¿Qué hago con el cordón?
• Aunque se suele caer a los 15 días, aproximadamente, su higiene suele traer de cabeza a muchos padres primerizos.
• Hay que aplicarle diariamente alcohol con la ayuda de un algodón limpio hasta que se caiga el sólo y sane la herida.
• No debe cubrirse con gasas ni colocar el pañal por encima del ombligo.
• Si sangra, tiene mal olor o pasan más de 15 días sin desprenderse, consulta con el médico.

“Cómo debo cuidar su piel”

¡Tiene pelos hasta en las orejas!
Al nacer, su piel conserva una vellosidad llamada lanugo en la espalda, hombros y brazos. Esto es totalmente normal y la irá perdiendo con el roce de la ropa y el baño.

Manchas
• Además, es probable que durante la lactancia le aparezcan pequeñas marcas blancas (“manchas de leche”) en la cara. Éstas desaparecerán en uno o dos meses sin aplicar ningún tratamiento.
• Asimismo, en algunos casos, notarás eritema, unas manchitas de color púrpura entre los ojos, sobre la nariz y/o en el área superior de la nuca. Generalmente desaparen en uno o dos años.
• Con frecuencia, después del primer o segundo día de vida, los recién nacidos desarrollan una erupción colorada que se asemeja a la picadura de un mosquito. Esta clase de urticaria es inofensiva y también desaparece sola.

Dermatitis
Otro problema muy común es la dermatitis del pañal. Esta afección suele aparecer uno o dos días después del parto. Si tu bebé la sufre, intenta incrementar el tiempo de exposición de su piel al aire cada vez que le limpies y le pongas un pañal nuevo o cuando lo bañes. En la farmacia te pueden recomendar alguna crema o solución para echar en el agua de baño que pueda calmar las molestias en la zona.